La casa de las dagas
voladoras.
La dinastía Tang fue de las más poderosas en la historia de la
China del siglo nueve antes de nuestra era, hacia el 859 antes de nuestra era,
la dinastía cayó en declive debido a la corrupción e incompetencia del
emperador. Surgen grupos de protesta, el más importante: 'la Casa de las dagas
voladoras’, sus delitos: robar a los ricos para entregárselo a los pobres, pese
a los ataques a las cabecillas, esta organización se extiende más. En 2004,
tras el éxito de “El Héroe”, Zhang Yimou presenta una versión corregida y
aumentada en una historia arrebatadora que narra la historia de un triángulo
amoroso situado en este contexto.
Película colorida y de amplio dinamismo como debe de ser una
película del género ‘wuxia’, una especie de épica embellecida. Se recurre al
bullet time en los momento de tensión, como por ejemplo cuando las espadas
están cerca de los cuellos de los combatientes, aunque las armas no
necesariamente sean de metal como lo que pasa en la escena del enfrentamiento
en el bosque de bambú, la tensión se construye gracias a la oscuridad y a la
saturación de tallos de este árbol, no se pueden establecer comparaciones, pero
esta secuencia remite un poco a las batallas de “Siete Samurais” del legendario
maestro Kurosawa.
Por otro lado, está la escena del combate en el campo de flores,
otra de las escenas más bellas de este género donde la puesta en escena es la
protagonista muy por encima de la acción transcurrida, es algo parecido a una
de las escenas de “El Héroe” donde las dos féminas están en un duelo a muerte,
donde el fondo musical, cortesía de Shigeru Umebayashi, lleva al filo de la
butaca.
Al principio se muestran coloridos kimonos de las combatientes de
‘La Casa de las peonías’, con hazañas dignas de una geisha al puro estilo de
Mija Jovovich en Resident Evil o alguna otra heroína, sus acrobacias se
retratan en bullet time, mientras la coreografía tiene velocidad y sensualidad,
produciéndose una excitación El interior
de la casa a principio da esa idea de cerrazón al mundo, tensión y
enfrentamiento constante. La decoración tiene acabados perfectos, prácticamente
son indicadores del estilo Dunhuang y consiguen lograr esa reconstrucción
arquitectónica típica de la dinastía Tang. Un aplauso al trabajo de Zhong Han y Bin Zhao,
pues esa exigencia se ve reflejada en la realización.
En las escenas de Mei y Jin cambia el escenario, los bosques
ucranianos son la atmósfera que atestigua este idilio con ello las escenas
tienen cierta tensión debido a los peligros que representan el ser
descubiertos. La saturación del color es a niveles medios y no hay una predominancia
de ciertos colores, a diferencia de “El héroe”, sin embargo, la calidad de la
película no se pierde en ningún momento, al contrario esta cautela es uno de
los ganchos para el espectador. El formato utilizado, Super 35, y el
tratamiento a la imagen a través del Digital Intermediate resaltan las formas
del boscoso paisaje, pese a las dificultades que implica filmar en estas
latitudes debido a las inclemencias del tiempo
Pareciera que la nieve del final es un error de continuidad, sin
embargo, se resuelve este conflicto gracias al software, pues se le añadió a
las escenas subsecuentes y puede justificarse como un contraste entre la pasión
desatada, idea de calor y rojo, y una montaña nevada. Esta película sobresale por sus batallas, por
la complejidad de sus personajes, pero lo que mata todo esto es la visualidad,
siempre presente en la naturaleza, pero embellecida a su máxima expresión.
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